miércoles, 28 de diciembre de 2011

Necesito que sepas que te echo de menos.

Es un frío día de invierno. Pasa por tu lado. Te sonríe, le sonríes. La temperatura de tu cuerpo comienza a subir, tus mofletes se sonrojan. La gente de alrededor te pregunta:
- ¿Quién es él?
+ Nadie… no es nadie...
¡No es nadie! ¡Solo es el niño más perfecto que puede existir en el mundo! Su sonrisa te hace ser feliz durante todo el día, sus manías son encantadoras, es un chico normal que físicamente aparenta ser un hombre, pero mentalmente es un crío... es un crío que te ha robado el corazón... y podrías pasarte la vida con él, sin soltarle ni un jodido segundo, y diciéndole todo que le quieres cada momento, hablando de ciudades que esconden magia entre sus calles, de lo bonita que quedaría vuestra vida juntos, pensando como será vuestra familia en un futuro, discutiendo el nombre de vuestros hijos... Pero quitando eso, no es nadie...

viernes, 23 de diciembre de 2011

François Boisent:)

En 1924 un médico llamado François Boisent enumeró, una a una, todas las anomalías físicas y mentales que se producen cuando una persona se enamora. Al principio, afirmaba Boisent, el enamoramiento tiene numerosas similitudes con procesos gripales, estado febril, dilatación de pupilas, palpitaciones, sudoración, temperatura alta y disminución de pensamiento periférico. El mal de amores cursa los primeros días como un catarro, pero a lo bestia, hasta que el paciente se habitúa a la presencia de la persona amada. Después, los síntomas en vez de remitir como sucede en los procesos gripales, se multiplican, el enamorado pierde el apetito, pasa las noches en vela con gran ansiedad y se entrega al aislamiento y la soledad. Y aunque el paciente sabe lo que le esta pasando no hay antibiótico ni antigripal que le alivie, la vida sin la persona amada se convierte entonces en un infierno. En función del organismo afectado, su periodo de recuperación puede ser de unos días o convertirse en una enfermedad crónica… Un desasosiego para toda la vida...

viernes, 16 de diciembre de 2011

Mi mente se congela cuando encuentra tu sonrisa...

La forma en que sus lágrimas te hacen querer cambiar el mundo para que deje de llorar.
Sin importar si le amas, si le odias, si deseas que se muera o sabiendo incluso que te morirás sin él eso no marca la diferencia, porque una vez en tu vida sin importar lo que sea para el mundo, se convierte en todo para ti, cuando le miras a los ojos te pierdes en lo profundo de su alma y dices un millón de cosas sin sentido, ahí es cuando sabes que tu vida depende del latir de su corazón, que le amas por un millón de razones, imposibles de contar.
Porque no es algo de la mente sino del corazón, un sentimiento que solo sientes cuando estas con él.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Todos los grandes finales tuvieron pequeños comienzos.

¡Que no, que no Idiota, que no! Que no estoy bien. No puedo estar bien. ¿Cómo quieres que esté bien si estás a 199 kilómetros de mí? ¿Cómo pretendes que sonría si hace casi 4 jodidos meses que no te veo, y los que me quedan?  ¿Cómo quieres que sea feliz sin ti?  ¿Cómo quieres que te trate igual que te trataba  teniendo en cuenta que estás irreconocible y no eres el príncipe que eras? ¿Cómo encima puedes tener el morro de exigir cosas que en estos jodidos 4 meses ni siquiera te han importado? ¿Cómo tienes ese valor?
Pues, ¿sabes qué?, quizá yo ya no te quiera Idiota, quizá y solo quizá esté enamorada de la persona más altruista, simpática, y amable del planeta, y no del borde, egocentrista e imbécil en el que te has convertido. Quizá, y solo quizá deberías replantearte las cosas y ver la vida desde el punto de vista tan infantil que lo veías, no es obligatorio madurar de golpe, ¿vale?, y se puede madurar conservando la sonrisa, la simpatía y las formas. Ah, te quiero Imbécil.

lunes, 27 de junio de 2011

Dejémonosdetonterías.♥

Amado J. Sin ti el mundo que me rodea es en blanco y negro, porque cuando te vas tus ojos se llevan los colores, sin tu sonrisa el sol no brilla y el viento se convierte en tormenta. Sin ti las luchas que libro no tienen ningún sentido, y mi corazón deja de arder. Sé que no puedo obligarte a volver, pero, te lo suplico, por todo lo que tengo y que me importa, para siempre tú.